domingo, 5 de febrero de 2012

Primer caso conocido de parásito que se ha vuelto resistente a fármacos y al sistema inmunitario

Se ha descubierto que un parásito no sólo ha desarrollado resistencia a un medicamento común, sino que a la vez ha mejorado su capacidad de resistencia frente al sistema inmunitario humano. Parece que su batalla contra el fármaco también lo armó mejor contra el Ser Humano.
Ésta es la primera vez que aparece en la Naturaleza un organismo con este doble blindaje, tal como advierte Manu Vanaerschot del Instituto de Medicina Tropical (ITG).

Los parásitos del género Leishmania, son organismos unicelulares que ya habían sorprendido a los científicos anteriormente. Estos organismos son expertos en la adaptación a diferentes ambientes, y los únicos organismos conocidos en la naturaleza que no obedecen una regla básica de la biología: los cromosomas deben venir en pares.

Este parásito causa la leishmaniasis, una de las enfermedades parasitarias más importantes después de la malaria. Afecta a unos dos millones de personas, en 88 países, incluyendo a los europeos, y cada año mata a unas 50.000 personas. El parásito es transmitido por la picadura de ciertos mosquitos. La resistencia combinada a un medicamento y al sistema inmunitario humano apareció en la Leishmania donovani, la especie que causa la forma mortal de la enfermedad.


En el subcontinente indio, donde ocurre la mayoría de los casos, la enfermedad fue tratada con compuestos de antimonio. Como era de esperar, el parásito se adaptó a la presión constante del fármaco, y evolucionó hacia una forma resistente a tales compuestos. En 2006, el tratamiento fue reemplazado por otro medicamento, ya que dos de cada tres pacientes no respondían al tratamiento tradicional.

Los compuestos de antimonio actuaban en estrecha conexión con el sistema inmunitario humano para matar el parásito. Esto probablemente dio a la Leishmania donovani la oportunidad de armarse en contra de ambos. No sólo se volvió resistente al fármaco, sino también más resistente a los macrófagos, que son células fundamentales de nuestro sistema inmunitario.

Todavía no se ha demostrado de manera inequívoca, pero todo apunta a que las cepas de Leishmania resistentes no sólo sobreviven mejor en los humanos, sino que también enferman más a la gente.

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