Una bacteria capaz de sellar grietas en estructuras de hormigón mediante la producción de un “pegamento” especial ha sido desarrollada por un equipo de Investigadores de la Universidad de Newcastle, Reino Unido.
El microbio genéticamente modificado ha sido programado para penetrar dentro de las grietas en el hormigón. Una vez en el fondo de las mismas, produce una mezcla de carbonato de calcio y pegamento bacteriano que se combina con las células bacterianas filamentosas para reparar las grietas. La mezcla adquiere la misma dureza del hormigón que la rodea.
La bacteria ha sido desarrollada con el fin de prolongar la vida útil de aquellas estructuras que son medioambientalmente costosas de construir.
Tal como apunta Jennifer Hallinan, encontrar un método para prolongar la vida útil de las estructuras de hormigón existentes y retardar así la necesidad de construir otras que las reemplacen, significa que, ya que todas las emisiones de dióxido de carbono provocadas por el Hombre tienen su origen en la producción del hormigón, se podría reducir el impacto medioambiental y avanzar hacia un desarrollo urbano más sostenible.
Esta estrategia podría ser particularmente útil en zonas de terremotos, donde la situación habitual hoy en día es que cuantiosos edificios tienen que ser demolidos y reemplazados por otros nuevos porque hasta ahora no ha habido ningún modo fácil de reparar las grietas y garantizar que los edificios afectados vuelven a estar en buenas condiciones estructurales.
Por otra parte, la bacteria no es peligrosa para el ser humano ni para el medio ambiente. Las esporas del microorganismo sólo empiezan a germinar cuando entran en contacto con el hormigón, activadas por el pH muy específico del material, y tienen incorporado un gen de autodestrucción, lo que significa que no podrían sobrevivir fuera del hormigón.
En el proceso de pegar el hormigón intervienen tres tipos de células diferentes, fruto de la diferenciación de las primarias: Las células que producen cristales de carbonato de calcio, las células que se vuelven filamentosas y actúan como fibras para reforzar la estructura, y las células que producen un pegamento que actúa como agente adhesivo y contribuye a rellenar el espacio vacío.


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