martes, 15 de noviembre de 2011

Los agujeros negros también devoran planetas y asteroides

Justo en el centro de la Vía Láctea, nuestra galaxia, duerme un enorme agujero negro que tiene cerca de un millón de veces la masa del Sol. Su nombre es Sagitario A* y, si se le compara con muchos agujeros negros supermasivos de otras galaxias, el nuestro permanece sospechosamente tranquilo. Una calma, sin embargo, que los astrónomos saben que es sólo temporal.

 La zona central de nuestra galaxia, en efecto, está densamente poblada de estrellas. Tanto, que los astrónomos calculan que por lo menos una de ellas se precipita en el agujero negro cada cien mil años. Cada vez que eso sucede, y de la misma forma en que se ha observado en otras galaxias, Sagitario A* empieza a emitir radiación en varias frecuencias, todo un castillo de fuegos artificiales galácticos.
Y aunque aún no hemos tenido tiempo de presenciar uno de estos espectáculos en nuestra propia galaxia, hace apenas unos meses que investigadores de la Universidad de Kioto encontraron pruebas de que el último se produjo hace apenas unos pocos cientos de años, durante el Renacimiento.

Ahora bien, no es necesario esperar otros cien mil años para ver cómo Sagitario A* devora a una estrella. Y es que, a pesar de que se trata de un agujero negro temporalmente tranquilo, eso no significa que no tenga actividad. De hecho, Sagitario A* emite, más o menos una vez al día, pequeñas llamaradas de rayos X y en el rango de la luz infrarroja. Llamaradas muy débiles si se comparan con las que provoca la muerte de una estrella, pero aún así unas cien veces más brillantes que la emisión habitual del agujero negro.

 FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 10/11/2011

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