martes, 24 de enero de 2012

Identifican el gen responsable de la formación de recuerdos

El cerebro crea un recuerdo sobre él, mediante la alteración de las conexiones entre las células cerebrales o neuronas. Este proceso requiere de la activación de numerosos genes presentes en dichas células.
Cuando experimentamos un suceso novedoso, el cerebro crea un recuerdo sobre él, mediante la alteración de las conexiones entre las células cerebrales o neuronas. Este proceso requiere de la activación de numerosos genes presentes en dichas células. Científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT),de Estados Unidos, han identificado ahora un gen que podría ser el controlador y el desencadenante de este complejo proceso.
Según publica el MIT en un comunicado, este descubrimiento no sólo revela los mecanismos moleculares subyacentes a la formación de recuerdos sino que, además, podría ayudar a los neurocientíficos a definir una localización más exacta de la memoria en el cerebro.
Hasta ahora, lo que se sabe a este respecto es que en el cerebro no existe un único lugar físico para la memoria. Esta capacidad parece estar diseminada de hecho por distintas localizaciones especializadas. Mientras en algunas regiones del córtex temporal se almacenarían los recuerdos de nuestra más tierna infancia, el significado de las palabras estaría guardado en la región central del hemisferio norte y los datos de aprendizaje en el córtex parieto-temporal. Por otra parte, muchos de nuestros automatismos (acciones no conscientes o voluntarias) están almacenados en el cerebro.

Lo que cuenta una tela de araña


Las arañas son uno de los productos más exitosos de la evolución. Existen desde hace 380 millones de años y pueblan hoy todos los continentes. Son grandes depredadoras y están entre los artrópodos más biodiversos, con 110 familias que se subdividen a su vez en unas 40.000 especies.

De ellas apenas unas miles tejen telas en espiral, pero son estas autoras de las telarañas llamadas orbiculares las que han centrado la investigación de Miquel A. Arnedo y sus colegas.

Las telas en espiral son un invento evolutivo de hace 230 millones de años. Y hay algo curioso en el registro fósil: unos 60 millones de años más tarde se observa una gran explosión en la diversidad de las arañas tejedoras de estas telas. ¿Por qué? La respuesta tradicional es que la variedad de telas en espiral aumentó cuando lo hizo también la diversidad de los insectos voladores; un caso típico de coevolución.

Arnedo y sus colegas abordaron la cuestión usando por primera vez sólo datos moleculares, y no de morfología. Buscaron en las bases de datos el ADN de todas las especies de tejedoras de orbiculares, y analizaron en ellas seis genes precisos. Usando relojes moleculares -que se basan en una tasa de mutación estable para estimar cuándo se produce la diversificación-, los investigadores reconstruyeron el árbol evolutivo de estas telas y de sus creadoras, y concluyeron que la diversificación de las telas es unos cien millones de años anterior a la diversificación de los insectos.

Entonces, ¿por qué esa repentina (relativamente) riqueza en la variedad de orbiculares? Para Arnedo la razón principal está en la búsqueda de nuevos hábitats: "La abundancia de presas y la complejidad estructural del hábitat son factores que han tenido un papel más importante que el de la diversificación de la presa", explica. "Las arañas son depredadores generalistas, comen de todo, así que su estrategia ha sido conquistar cuantos más hábitats mejor, para no competir por recursos". Así, hay arañas cuyas telas están pensadas para estar a ras de suelo, otras entre la vegetación...

Pero aún hay más. El árbol que resulta de los datos moleculares muestra que todas las telas orbiculares tienen un origen común; no aparecieron de forma independiente en la evolución, como algunas hipótesis sugerían.
Las primeras telas en espiral atrapaban a sus presas haciendo que se enredaran en ellas, porque estaban hechas de una seda más fina y esponjosa. Pero después surgió una solución que ha dado muy buen resultado, porque ha acabado siendo la predominante en las orbiculares: las telas pegajosas, en las que la seda tiene una sustancia que se adhiere químicamente a las patas de las presas. Hoy conviven las sedas enganchosas y las pegajosas, aunque las primeras las usan sólo unos cientos de especies y las segundas, unas 20.000.

Los investigadores constatan también que la evolución de las telas no sigue en absoluto una tendencia a la complejidad. Muchas de las telarañas más modernas son también más simples; lo que impulsa el cambio es, de nuevo, la adaptación al hábitat.

El trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the Royal Society B, incluye la muestra taxonómica más completa que se haya estudiado hasta el momento, en cuanto al número de especies de arañas y familias representadas.

FUENTE | El País Digital 19/01/2012

GUSANOS TRANSGÉNICOS QUE PRODUCEN SEDA DE ARAÑA

Esta investigación representa un importante avance en el desarrollo de fibras de seda de calidad superior para aplicaciones médicas y de otras clases. La generación de fibras de seda con las propiedades de la seda de las arañas ha sido uno de los objetivos más importantes en la ciencia de los materiales.
La seda natural producida por las arañas tiene una serie de propiedades físicas inusuales, incluyendo una resistencia significativamente mayor a las tensiones estructurales y más elasticidad, en comparación con las fibras de seda natural producidas por los gusanos. La seda de araña producida en estos gusanos transgénicos tiene propiedades similares a las de la seda genuina de araña, en cuanto a fuerza y flexibilidad.

Las fibras de seda tienen muchas aplicaciones biomédicas en la actualidad y posiblemente aún más en el futuro. Entre las utilidades de este material, figuran su uso en suturas muy finas, la mejora de las vendas para la curación de heridas, o la creación de andamios naturales para la reparación o el reemplazo de ligamentos y tendones.


Estas fibras de seda de araña obtenidas de gusanos transgénicos también pueden tener aplicaciones más allá del campo biomédico, por ejemplo en los chalecos antibala, en tejidos estructurales resistentes y ligeros, para una nueva generación de ropa deportiva, y para mejores airbags destinados a automóviles.

Hasta este descubrimiento, sólo cantidades muy pequeñas de seda artificial de araña habían sido producidas en laboratorios, pero no existía una manera comercialmente viable para fabricar estas proteínas de seda artificial y preparar materiales con ellas.

La investigación llevada a cabo por el equipo del biólogo Malcolm J. Fraser Jr. de la Universidad de Notre Dame ha confirmado que los gusanos de seda transgénicos pueden ser una plataforma comercialmente viable para la producción de proteínas de la seda a través de la ingeniería genética. Además, es posible ajustar a voluntad algunas propiedades, dentro de unos límites, para regular la fortaleza y la elasticidad del producto resultante. Sería posible incluso producir fibras que superasen en algunas propiedades a las de la seda de araña auténtica.

Dado que los gusanos de seda ya son una plataforma de producción de seda comercialmente viable, estos nuevos gusanos genéticamente manipulados pueden resolver con eficacia y viabilidad comercial el problema de la producción a gran escala de proteínas artificiales para fibras.

Fósiles perdidos de Darwin aparecen en un viejo armario


Un tesoro oculto de cientos de fósiles, entre los que se encuentran varios recogidos por el propio Charles Darwin, el «padre» de la teoría de la evolución, han sido descubiertos por casualidad en un viejo armario en la sede del Servicio Geológico Británico, cerca de Keyworth (Reino Unido), donde permanecían olvidados.

Según informa la BBC, los fósiles, perdidos desde hace 165 años, fueron encontrados por el paleontólogo Howard Falcon-Lang. El armario contiene «piezas de madera fósil y vegetal pegadas a láminas finas de vidrio, listas para ser estudiadas con microscopio». Un trozo de madera fósil fue recogido por Darwin durante su famoso viaje del Beagle en 1834, la expedición en la que el científico comenzó a desarrollar su teoría de la evolución.

TRASLADO Y OLVIDO
En su visita a la isla de Chiloé, Darwin encontró muchos fragmentos de madera de lignito negro y sílice y piritosas, que se llevó de vuelta a Inglaterra. Allí, explica la BBC, Joseph Hooker, un botánico y amigo íntimo de Darwin, fue el responsable de montar la colección mientras trabajaba en el Servicio Geológico Británico, pero Hooker no los numeró en el registro oficial. La colección se trasladó varias veces y cayó en el olvido.

Tras ser fotografiados, los fósiles podrán ser contemplados por el público en una exhibición online.

FUENTE | ABC Periódico Electrónico S.A. 22/01/2012

Diseñan una bacteria para obtener combustible de las algas de manera eficiente

Han modificado genéticamente la bacteria E. coli para que digiera los azúcares de las algas marrones y las convierta en etanol. De esta manera, las algas podrían ser una fuente rentable de energía, según afirman los autores del proyecto.

El petróleo se acaba y la demanda energética sigue creciendo cada día. Por ello se buscan nuevas fuentes económicamente viables. Según los expertos, una de las más firmes candidatas para sustituir a los recursos fósiles son las algas.

"Las algas marrones pueden ser una de las fuentes de biomasa para la producción de combustibles renovables y químicos más sostenibles medioambientalmente", afirma a SINC Yasuo Yoshikuni del Bio Architecture Lab (BAL). Yoshikuni forma parte del grupo que ha diseñado una bacteria capaz de metabolizar todos los azúcares del alga marina y obtener mayor rendimiento en el proceso.

El equipo del BAL, que publica sus resultados en Science, se basa en dos argumentos para defender este recurso: las algas tienen un contenido muy alto de azúcar y su cultivo no resta agua ni tierra a las cosechas de comida. "La acuicultura a gran escala es benigna con el medioambiente", asegura Yoshikuni.

Pese a todas las ventajas, hasta ahora no se ha conseguido que esta fuente sea rentable. "La tecnología actual no ha sido capaz de metabolizar todos los azúcares contenidos en el alga", explica el investigador. "Esto hace que los biocombustibles y los químicos producidos no sean competitivos, respecto a los costes, con los de origen fósil".


Según los investigadores, el principal problema es la falta de microorganismos manejables que puedan metabolizar polisacáridos del alginato, la sustancia química obtenida del alga. En respuesta a esto, el equipo ha diseñado su propio microbio. "Hemos desarrollado la única plataforma capaz de fermentar prácticamente todos los azúcares de las algas", informa Yoshikuni.


Una tormenta solar viene hacia a la Tierra

Ha tenido lugar una explosión solar clasificada como M9, casi una llamarada X, las más grandes que existen. Se trata de la tormenta más potente de los últimos meses.El Sol se encuentra en una etapa muy activa. El mayor riesgo de estas tormentas solares es la posibilidad de que afecten a los sistemas de comunicaciones en la Tierra.

Desde el Observatorio han subrayado que esta situación entra "dentro de lo que pude suceder con normalidad" dado el actual momento activo del sol, y que "no se puede concluir que tenga tampoco ninguna peligrosidad", aunque, lógicamente, tratándose de una llamarada asimilable a X, se trata de un fenómeno con la capacidad potencial de causar nuevas tormentas solares mayores que las de este fin de semana y deben ser seguidas de cerca.


El origen de esta llamarada es la mancha solar 1402. Concretamente, los satélites de observación han captado como una eyección de masa coronal salía de esta mancha en dirección a la Tierra. La explosión ha sido detectable, con minutos de diferencia, en Australia, Nueva Zelanda, China e India, en forma de ionización.

Ahora se estudian los tipos de impacto podría tener esta eyección cuando llegue a la Tierra, si podría ser de manera directa o parcial. En este sentido, el Observatorio del Clima Espacial ha apuntado que la magnetosfera del planeta se encuentra actualmente en proceso de recuperación de la llamarada solar, de categoría M3.2, que tuvo lugar el pasado 19 de enero y que impactaba en el planeta el pasado domingo.

La magnetosfera también se ha de enfrentar ahora a esta nueva llamarada, que casi triplica a la anterior y que por su extraordinaria rapidez impactaría con la Tierra este martes 24 de enero o el miércoles 25.


Una enorme llamarada de sol se dirige a la tierra

El Observatorio del Clima Espacial ha informado que a las 03:59 de este lunes ha tenido lugar una explosión solar clasificada como M9, las más grandes que existen. Se trata de la tormenta más potente de los últimos meses.

El Sol se encuentra en una etapa muy activa. El mayor riesgo de estas tormentas solares es la posibilidad de que afecten a los sistemas de comunicaciones en la Tierra.

Desde el Observatorio han subrayado que esta situación entra "dentro de lo que pude suceder con normalidad" dado el actual momento activo del sol, y que "no se puede concluir que tenga tampoco ninguna peligrosidad", aunque, tratándose de una llamarada asimilable a X, se trata de un fenómeno con la capacidad potencial de causar nuevas tormentas solares mayores que las de este fin de semana y deben ser seguidas de cerca.

El origen de esta llamarada es la mancha solar 1402. Los satélites de observación han captado como una eyección de masa coronal salía de esta mancha en dirección a la Tierra. La explosión ha sido detectable en Australia, Nueva Zelanda, China e India, en forma de ionización.

Ahora se estudian los tipos de impacto que podría tener esta eyección cuando llegue a la Tierra, si podría ser de manera directa o parcial. En este sentido, el Observatorio del Clima Espacial ha apuntado que la magnetosfera del planeta se encuentra actualmente en proceso de recuperación de la llamarada solar, de categoría M3.2, que tuvo lugar el pasado 19 de enero y que impactaba en el planeta el pasado domingo.

La magnetosfera también se ha de enfrentar ahora a esta nueva llamarada, que casi triplica a la anterior y que por su extraordinaria rapidez impactaría con la Tierra este martes 24 de enero o el miércoles 25.